EL LICEO: JOYA DEL PATRIMONIO ARQUITECTONICO CIENFUEGUERO


El caminante anda y desanda la ciudad, una ciudad que vive, que respira, que habla, relatando su historia. Historia que brota del asfalto y las piedras de sus calles, del salitre de su mar, de las paredes altivas e irreductibles de sus edificios. Si el caminante presta atención, escuchará la voz de la ciudad, verá el milagro de la ciudad, soñará las viejas historias de la ciudad.

En la céntrica esquina de Cienfuegos que conforman la intersección de la calle 37 y la avenida 58, o para decirlo en la forma tradicional, donde confluyen la calle de Santa Cruz y el Paseo del Prado, se alza un hermoso edificio. Este trabajo se dedicará a relatar su historia, describir su estructura y reseñar las distintas funciones que ha desempeñado en el ámbito citadino.

Desde una época muy cercana a la fundación de la Villa de Fernandina de Jagua, en 1830, comenzaron a realizarse gestiones para constituir una sociedad de instrucción y recreo. Sin embargo, no fue hasta el 23 de mayo de 1847 que se inauguró el “Liceo Artístico y Literario”, sociedad que posteriormente se fusionó con otra, nombrada “El Recreo” para constituir la “Sociedad Filarmónica de Cienfuegos”, que desapareció en los años iniciales de la Guerra Grande. Concluida la contienda, el 15 de junio de 1879, surge una nueva institución social y cultural el “Liceo de Cienfuegos” la cual en el momento de su fundación fue presidida por Leopoldo Díaz de Villegas.

A comienzos del siglo XX, el Liceo tenía su sede en una lujosa casona situada casi en la esquina de la Avenida 56 y la calle 29, que era propiedad de Don Nicolás Acea, quien antes de fallecer, dejó dispuesto en su testamento que esta casa y la habitada por él “fueran dedicadas para dos escuelas gratuitas mediante la supervisión de la Fundación Benéfica que lleva su nombre…”. Ante esta situación, la Directiva del Liceo intentó comprar a los albaceas el inmueble, y aunque estos estuvieron de acuerdo, el Secretario de Instrucción Pública y Sanidad no accedió.

Tras este desacuerdo, los socios y la Directiva del Liceo decidieron proceder a adquirir un terreno para que la institución contara con un edificio propio. Se seleccionó la finca 2754, situada en la esquina de Santa Cruz y Avenida de la Independencia1, pero según consta en el tomo 103, folio 115 del Registro de la Propiedad, esta finca se une a los números 2755 y 4145 y forman la nueva, número 4146, de 30 varas de frente por 40 de fondo. Todas estas tierras correspondían al Sr. Don Gabriel Cardona y Fergás, quien las vende al Sr. Pedro Fuxá y Seuret, presidente de la Sociedad de Instrucción y Recreo Liceo de Cienfuegos. Este proceso consta en la escritura número 198, otorgada en 18 de septiembre de 1916, por título de agrupación ante el notario José Ramón Entenza. Del libro “Memoria descriptiva, histórica y biográfica de Cienfuegos y las fiestas del primer centenario de la fundación de esta ciudad” de Pablo Rousseau y Pablo Díaz de Villegas, se extrae la siguiente reseña:

“El acto de colocar la primera piedra del edificio que habría de construir la Sociedad El Liceo en la esquina suroeste de la Avenida de la Independencia y la calle de Santa Cruz, se efectuó a las 9 de la mañana del día 20 de mayo de 1918. Una numerosa concurrencia asistió a este lugar, levantándose el acta notarial en que se hizo constar la bendición y colocación de la primera piedra de la mencionada sociedad”.

El 31 de diciembre de 1921 se inauguró el suntuoso y nuevo palacete cienfueguero.

El edificio se inscribe como una joya del eclecticismo cienfueguero. Magnífico inmueble de tres plantas conjuga dos estilos: renacimiento en el exterior y dórico antiguo en el interior. La carpintería de la fachada está enmarcada dentro del pórtico de mampostería y arcos de medio punto de madera y cristal. En la parte más alta tiene al relieve el escudo de Cienfuegos.

El lucernario que remataba el hueco de la escalera principal, el día de la inauguración, fue eliminado posteriormente y se sustituyó por una cúpula, cambio del cual no ha sido posible precisar la fecha.

La planta baja está compuesta por un portal con columnatas, un amplio vestíbulo que conduce directamente a la escalera. A ambos lados de este salón se encuentran la mayor cantidad de locales cerrados, utilizados en la época en que el inmueble alojaba el Liceo para juegos de mesa, bar, economía y biblioteca.

La escalinata que da el acceso al primer piso es de mármol. Tiene un descanso intermedio, del cual salen dos ramas, derecha e izquierda que dan acceso al primer nivel, rodeado por columnatas y una bella baranda. Este piso está compuesto por un amplio salón que abarca una parte el área de la planta baja, con balcones que dan a la fachada principal. Su techo es del tipo mansarda, con decoración estilo Luis XV. Delante de este salón se encuentra un mezanine, al cual se accede por una escalera metálica de caracol. Este espacio era ocupado por la orquesta que amenizaba los bailes. A un lado, estaba el tocador de señoras y al fondo la Sala de Esgrima. Cuelgan del techo en este nivel artísticas lámparas de fina manufactura veneciana.

El segundo y último piso está compuesto por la azotea, a la que se accede por la continuación de la escalera que viene desde la calle Santa Cruz. Aquí se construyó en fecha no precisada un local que funcionó como Casino de Juegos.

Varias tarjas aparecen en las paredes del edificio: Una se dedica a Don Agustín de Santa Cruz y otras conmemoran momentos importantes de la historia del Liceo.

Como ya se ha dicho, el edificio fue la última sede de la Sociedad de Instrucción y Recreo Liceo de Cienfuegos desde el 31 de diciembre de 1921 hasta julio – agosto de 1961, cuando fueron intervenidas estas sociedades por las organizaciones revolucionarias locales. En el periódico La Correspondencia del 17 de mayo de 1961, se informa que los trabajadores del Comercio propusieron poner en este local la Casa de los Sindicatos; pero los entrevistados manifiestan que nunca desempeñó esas funciones, sino que pasó primero a ser la sede de la Dirección Municipal de Cultura y a partir de 1964 también fue la sede de la Dirección Regional.

Entre los años 1961 y 1964 se colocó el letrero CASA DE CULTURA, que conservó hasta la última reparación. Informa Dionisio Rodríguez, entonces Director Municipal de Cultura, que para ello tomaron las letras de hierro que formaban el nombre del Banco de San Carlos y DeClouet y como algunas faltaron se mandaron a fundir.

En octubre de 1976, después de la nueva división Político – Administrativa, se instaló en el inmueble la Biblioteca Provincial “Roberto García Valdés”, que anteriormente ocupaba el ala este del Palacio de Gobierno (calle 29 esq. a Avenida 54).

Por las especificidades del trabajo bibliotecario, fue preciso, ya en aquel momento, realizar algunos cambios en el ordenamiento interno del edificio que lo adecuaran a su nueva función.

Hoy, después de un remozamiento general de la Biblioteca Provincial Roberto García Valdés funcionan en la planta baja: Área Especial para Ciegos y Débiles Visuales, Oficinas de la Dirección y Administración, Sala Infantil y Juvenil, Literatura, Fondos Raros y Valiosos y Extensión Bibliotecaria. En el primer piso se encuentran la Sala General, Sala Martí, Hemeroteca y Salas de Arte y Música. El departamento de Procesos Técnicos ocupa el tercer piso.

Algo que resulta imprescindible para culminar los trabajos de restauración del local es volver a fundir la tarja que rendía tributo a la memoria de Roberto García Valdés, que se encontraba colocada en el antiguo local de la Biblioteca.

Para el que sueña, un edificio, como un hombre, tiene recuerdos. De esa memoria surgen las imágenes: siluetas distantes de un mundo ido danzan al son de tenues violines por el gran salón.

Un poeta declama sus décimas a la bandera de la estrella solitaria. Cabezas canas se recuestan sobre los altos respaldos de madera oscura. Pedro Mayor crea figuras de barro mientras un coro de niños entona una canción siguiendo los acordes de un viejo piano. Todo eso se difumina en el ambiente cuando se escucha la voz de la bibliotecaria dirigiéndose al joven estudiante: “El préstamo vence dentro de quince días”. Y le entrega un poemario de Neruda.

Contexto original: http://azurina.cult.cu/out_sites/PATRIM/articulos/ciudad/liceo.htm

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Acerca de Sabdiel Batista Díaz

Licenciado en Periodismo, UCLV, 2007. Máster en Historia y Antropología, UCF, 2014.

Publicado el mayo 7, 2008 en Noticias de mi ciudad y etiquetado en , , , . Guarda el enlace permanente. Deja un comentario.

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