Parque José Martí: símbolo de una historia


parque-jose-marti-centro-historico2Desandar la historia convertida en arte, gratifica a quienes, con mirada critica, admiran la belleza y la armonía de construcciones que devienen símbolos de una ciudad.

Conocer las interioridades de la perla sureña de Cuba, acto sagrado para algunos, apenas un entretenimiento para otros, representaría misión fallida si en la ruta de exploración al conocimiento, se excluyese el más grandiosos símbolo de cultura e identidad de los cienfuegueros: el Parque José Martí.

Hacia los primeros años de 1800, cuando Cienfuegos recién es convertida en colonia, el Parque José Martí, en aquel entonces de pequeñas dimensiones, comienza a fungir como núcleo central de la Villa, bajo el distinguido nombre de Plaza de Armas.

Tres décadas después, la Plaza original amplia su dimensión a casi dos hectáreas, caso excepcional dentro de las Villas fundadas en el siglo XIX de la isla.

El nuevo espacio citadino, eco de la opulencia en la aristocracia de la época, es transformado en estos años, en centro obligatorio de las clases de poder. Se encontraba rodeado por la Santa Iglesia, el Ayuntamiento, símbolo del dominio político, y representando el estrato militar, el Hospital de la ciudad, el Cuartel y la Casa del Gobernador.

Paulatinamente, la Plaza cienfueguera fue adoptando renombre entre los habitantes, motivo por el cual se inicia un proceso de calificación, en pos de conjugar belleza artística a través de excelsos decorados y una construcción majestuosa a la vista.

En un inicio se decide crear un paseo de árboles en el centro del Parque y modificar las construcciones del entorno, atribuyéndole grandes portales, con el fin de ofrecer a este espacio público un elegante marco arquitectónico.

Finalmente en 1839, el gran rincón de la sureña ciudad del mar, adopta el nombre de Plaza de Recreo, en correspondencia con las funciones socioculturales que desempeñaba.

A mediados de siglo, quien visitara Cienfuegos, podía disfrutar de un agradable espacio adornado con canteros de flores, acera pavimentada, bancos de piedra elegantemente pulidos, cuadros enverjados para proteger la vegetación y alumbrado de gas; elementos que consolidaron su función de centro de actividades sociales y recreativas.

Para engrandecer lo que prometía convertirse en joya arquitectónica de la nación, se construyó un paseo enlosado:”Salón Serrano”, en honor al entonces Capitán de la isla Francisco Serrano, que culminaba con las figuras de dos sendos leones esculpidos en mármol, actualmente colocados sobre altos pedestales en una entrada lateral.

Como aditamento representativo a mediados de la década del 60, se yergue un conjunto escultórico dedicado a Isabel la Católica, conformado por numerosas estatuas y farolas ornamentales.

Pero el determinismo histórico provocó que con el triunfo de las guerras independentistas, fuese eliminado el monumento y en su lugar se erigiera el actual José Martí, obra del escultor italiano, Giovanni Nicolini. El monumento a nuestro Héroe Nacional, inaugurado el 10 de octubre de 1906, determinó crucialmente el nombre decisivo para el espacio: Parque José Martí.

Luego de su identidad final, el Parque comenzó a recibir nuevos conjuntos en su interior, convirtiéndose en una valiosa muestra del arte estatuario. Famoso en los círculos artísticos españoles de la época, fue ubicado un busto esculpido en bronce al patriota cienfueguero, Antonio Reguera Acea.

En 1920, fue elevado el pedestal de Marti, endosándole la estatua que simboliza la República. Más de una década después se concluyó la roseta evocativa a la fundación de la Villa, que señala en el pavimento, el lugar que ocupaba la Majagua que sirvió de punto de partida a la construcción de la colonia.

Luego del Triunfo de la Revolución y con motivo del XX Aniversario del Levantamiento Popular en Cienfuegos; se ejecutó la restauración y reanimación del Parque y su entorno, de modo que el espacio recuperara belleza y movimiento.

El 20 de noviembre de 1982, el Parque José Marti, símbolo del arte neoclásico del siglo XIX, es declarado Monumento Nacional, legándole al pueblo cienfueguero un estigma no solo del terruño, sino de la Cuba toda. Un sitio que no por centenario enmudece lánguido, sino que vibra y canta, canta al mundo sus eternos encantos.

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Acerca de Sabdiel Batista Díaz

Licenciado en Periodismo, UCLV, 2007. Máster en Historia y Antropología, UCF, 2014.

Publicado el abril 28, 2009 en Parques y etiquetado en , . Guarda el enlace permanente. Deja un comentario.

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