Cienfuegos: una década en el patrimonio mundial


El próximo 15 de julio se cumplen diez años de la declaratoria del Centro Histórico de Cienfuegos como Patrimonio Cultural de la Humanidad. En el recuerdo, aquel 15 de julio de 2005 aún lleva los matices de un día tormentoso. Apenas una semana nos distanciaba del paso, por la región centro sur de Cuba, del huracán Dennis. La ciudad de Cienfuegos lucía entonces despeinada. Árboles caídos, casas en derrumbe, escombros, noches sin luz… eclipsaban su rostro.

Sin embargo, ni siquiera los desmanes de la naturaleza pudieron revertir la trascendencia de esa jornada. La festividad en el Parque José Martí, con lo mejor del talento artístico local, devino antesala del hecho en sí: la declaración de nuestro Centro Histórico como Patrimonio Cultural de la Humanidad.

Tal distinción colocó a este espacio citadino de cara al mundo, al convertirse en la primera urbe iberoamericana del siglo XIX en recibir dicho título. Las razones fundamentadas por el comité de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco) así lo reconocieron.

La condición excepcional del conjunto arquitectónico, representativo de las nuevas ideas de modernidad, higiene y orden en el planteamiento urbano desarrollado en América Latina durante la centuria decimonónica, figuró como argumento clave en la realización de un sueño.

Unas 70 manzanas (105 hectáreas de superficie), enmarcadas alrededor de la zona fundacional de la villa Fernandina de Jagua, alcanzaron la categoría de universal en una competencia que dejó atrás a ciudades de enorme valía en el continente: La Plata (Argentina) y Washington (Estados Unidos). De ahí deriva también la importancia de tan alto rango, no siempre justipreciado.

En esa magnitud, Irán Millán Cuétara, director de la Oficina del Conservador aquí, señalaba: “Es un reconocimiento mundial al país por la valoración y defensa del patrimonio cultural de la nación cubana. Constituye un gran estímulo para los trabajos de investigación, conservación y restauración en el territorio. Significa, además, un apoyo moral para quienes, de una forma u otra, se han entregado afanosamente a la preservación de los valores patrimoniales.

“Nos convoca a salvaguardar con mayor entusiasmo, responsabilidad y compromiso consciente de decisores, intelectuales, especialistas, técnicos, estudiantes y población en general, no solo para los cienfuegueros y cubanos, sino para toda la humanidad, propietarios culturales de nuestro Centro Histórico”.

Hoy, una década nos separa de aquellas horas de la declaratoria, posiblemente el acontecimiento más relevante en la historia reciente de Cienfuegos. Su connotación se replica en los esfuerzos conservacionistas, sin renunciar al lógico y necesario progreso. Su persistencia en el tiempo depende de cuánto honor le hagamos.

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Acerca de Sabdiel Batista Díaz

Licenciado en Periodismo, UCLV, 2007. Máster en Historia y Antropología, UCF, 2014.

Publicado el junio 24, 2015 en Patrimonio inmaterial, Patrimonio material y etiquetado en , , , , , , , , . Guarda el enlace permanente. Deja un comentario.

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