Teatro Tomás Terry, protagonista de las artes escénicas de Cienfuegos


Teatro Tomás Terry, protagonista de las artes escénicas de Cienfuegos Al fallecimiento de Tomás Terry el 5 de julio de 1886 en París, sus herederos determinaron convertir en realidad el otrora empeño de su padre, para lo que crearon una sociedad civil denominada Sucesión de Don Tomás Terry, cuyo objetivo era la construcción y administración de un teatro llamado Teatro Tomás Terry.

El capital inicial de la Sociedad ascendía a la suma de $ 115 000.00 calculados en oro, de los cuales $ 57 000.00, o sea la mitad, correspondían a Teresa Dorticós Gómez de Leys, viuda de Terry y la otra parte constituía la división equitativa de los seis herederos vivos de esa numerosa familia.

De este capital resolvieron destinar $100 000.00 para construir la edificación y, con ese fin, dieron a conocer, el 25 de mayo del propio año 1887, una convocatoria en las principales publicaciones periódicas del país con el propósito de sacar a concurso el proyecto constructivo de la edificación. Con este hecho, la familia convierte al teatro en el único edificio cienfueguero del siglo XIX cuya ejecución obedece a la selección entre varias propuestas concursantes.

El jurado conformado al fin en París, escogió entre tres proyectos presentados, el realizado por el ingeniero militar nacido en Santiago de Cuba, Lino Sánchez Mármol, a quien la familia Terry encomendó encarecidamente la dirección de su ejecución.

Es necesario añadir que al igual que Tomás Terry en su propuesta al gobernador Pezuela, la Sucesión conformada por su esposa e hijos también consideró oportuno destinar los productos de la actividad teatral que se llevara a cabo en el edificio, a la consecución de obras caritativas o de beneficio a la instrucción pública local.

El 19 de diciembre de 1887 fue colocada la primera piedra en una ceremonia religiosa con un gran público asistente. Jóvenes del Liceo enviaron a Madrid un cablegrama de agradecimiento a Emilio Terry Dorticós y demás familiares. La construcción de la obra se extendió hasta 1888.

El 3 de enero de 1890 llegaron a Cruces Francisco Terry, su esposa, y José Emilio Terry, quienes fueron recibidos con efusivas muestras de agradecimiento. Se trasladaron el mismo día a Cienfuegos con igual acogida y fueron objeto de numerosas actividades sociales y artísticas en su propia residencia.

Finalmente, el 12 de febrero de 1890, tuvo lugar la velada artística inaugural del teatro, en la que subieron a escena reconocidos artistas y aficionados locales. José Emilio Terry y Rafael Montoro -Diputado a Cortes- pronunciaron discursos; y José Pertierra -Presidente del Casino Español- entregó a José Emilio Terry un álbum con acta de gratitud y cuarenta y seis hojas con las firmas de miembros del gobierno, propietarios, periodistas, profesionales, artesanos y otras clases de la sociedad.

También se exhibió el telón de boca de peluche rojo, bordado en oro y seda en colores; cuyo costo era de $ 7 000.00 y del telón intermedio, obra ejecutada por el pintor Camilo Salaya Toro, encargado de los elementos pictóricos de la edificación.

El coliseo, significativo como elemento cualificador de la vida cultural y social de nuestra ciudad, adquirió desde su inauguración, el rol protagónico que sólo se otorga a las obras de verdadero valor.

El Teatro Tomas Terry es considerado Monumento Nacional, y está ubicado en el centro histórico urbano, frente al Parque Martí, esquina a la avenida 56 y calle 27, su tipología se corresponde con la del llamado coliseo a la italiana, que se desarrolla en una sala con forma de herradura, donde el público se sitúa en cuatro niveles, pero siempre en relación frontal al espectáculo que se ofrece en el escenario.

El teatro Tomás Terry, es uno de los más elegantes edificios eclécticos de la ciudad de Cienfuegos, que conforman junto a los similares Sauto, de Matanzas; y La Caridad, de Santa Clara, la trilogía existente en Cuba de los teatros del siglo XIX.

En 2008 el colectivo de la institución recibió la distinción de Vanguardia Nacional y el inmueble el Premio Nacional de Conservación ¨por el valor de la acción conservadora sistemática que se lleva a cabo y garantiza la permanencia de la magnífica obra restauradora realizada años atrás; por preservar de forma integral la imagen, espacio y funcionalidad original del inmueble, rico en detalles y materiales diversos; por la conservación de un ejemplo cimero de la arquitectura neoclásica civil de su ciudad, lo que garantiza el permanente uso social y cultural de la instalación.¨

Descripción del inmueble

Su elegante estructura se complementa con un falso techo de yeso y bastidores de lienzos en la sala principal, pintados al óleo en el que aparece un motivo central de 23 figuras alegóricas a la aurora, la risa, el llanto, los retratos de la poetiza Gertrudis Gómez de Avellaneda, el músico Gaspar de Villate y otros motivos florales, como parte de un plafón de gran valor desde el punto de vista pictórico.

La tipología utilizada procede del teatro a la italiana, constituida por una sala en forma de herradura, en la que el público se ubica en 4 niveles, siempre de frente al espectáculo que se presenta.

La superficie dedicada a escena posee 24 metros en la boca y 19 metros de profundidad y está precedida por una embocadura ricamente trabajada al relieve, donde predomina el color dorado, con un expresivo mascarón que fue colocado en 1965 por el escultor Mateo Torriente, y representa el arpa como motivo relacionado con la música.

El escenario se complementa con dos torres de palcos grillés o proscenio. Las pinturas murales que adornan las paredes y techos de la instalación se deben al artista filipino – madrileño Camilo Selaya, quien radicaba en La Habana y fue tambien autor de la decoración del Teatro La Caridad de Santa Clara.

El pórtico de la fachada principal del Terry esta rematado por tres mosaicos de la casa veneciana de Salviati, alegóricos a la musa de la tragedia, la comedia y la música, y constituyen uno de los pocos ejemplos existentes en el país de la influencia del arte bizantino.

En medio del vestíbulo se encuentra la estatua de mármol de Tomás Terry Adans, sentado, con una mirada natural, como si estuviera reposando, satisfecho de que se cumpliera su deseo.

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Acerca de Sabdiel Batista Díaz

Licenciado en Periodismo, UCLV, 2007. Máster en Historia y Antropología, UCF, 2014.

Publicado el agosto 10, 2015 en Alrededor de mi ciudad, Edificios, Patrimonio material y etiquetado en , , , , , , , , . Guarda el enlace permanente. Deja un comentario.

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